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Artigos sobre tango


Tango argentino en tiempo y espacio - Parte 1
Alcides Ferrari

Estimado Lector/a: hoy comienza esta página dedicada al TANGO y quiero contarles en cada número
historias de hechos y cosas de nuestra música ciudadana, que en todo el mundo nos identifica como
argentinos por el solo hecho de bailar un tango.
Y para empezar, digamos que el tango es la expresión más genuina de un modo de vida que tuvo
Bs.As., incluso cruzando la Gral. Paz; ya que la palabra tango no hace entender solamente unos párrafos en versos, que son parte de una música, un canto o un baile, también nos lleva a ver una cantidad de situaciones representativas y connotativas: un lugar geográfico, formas de vivir que hace a una sociedad, expresando sus sentimientos, sus alegrías y tristezas, sus éxitos y sus frustraciones, además tiene poesía, literatura y coreografías, ubicándolo en el espacio de la cultura, sus letras relatan hechos trágicos, conmovedores de la vida, algunos pasionales otros nostálgicos, que no son temas de la creación de poetas intelectuales; eran hechos de la realidad cotidiana de un pueblo en una determinada época y por ende no dejaba lugar a nada extranjero, a diferencia de otros tipos de letras y músicas que beben las aguas de otros países donde la dinámica social es más estable, no como nuestro país que provoca cambios frecuentes y bruscos con respecto a ingresos, prestigio y poderes de las personas generando una inestabilidad que conduce a resentimientos y angustias, desarrollando la viveza como vicio más que como virtud, y todos estos valores se encuentran en lo más profundo del tango.

Toda sociedad puede tener rasgos y/o características de los líderes o mitos que entroniza o glorifica, y en la época dorada del tango el símbolo era Carlos Gardel, la mitología popular le atribuye gallardía en los movimientos, despojo en los modales, varonil, prudente, persona que juntando la amistad, el coraje, la picardía y la templanza ganaba la fama de seductor, Gardel era el rostro simpático que logró popularidad, prestigio y proyección internacional y el sello que lo distinguía, más allá de sus
deficiencias (que como humano las tenía), era el compendio de reglas virtuosas que todo porteño
pretendía ser por esos años, dando a Buenos Aires una figura propia, siendo admirado por las clases bajas y también por gente instruida de alto intelecto.- Ser Gardel era ser el mejor.

Me parece que hoy día muchos jóvenes argentinos, NO tienen un referente a seguir, la mayoría de ellos exaltan varios ídolos de “cartón” que todos juntos no alcanzan a reunir ni la mitad de las virtudes
señaladas y esto marca el porqué (salvo honrosas excepciones) de una juventud en gran cantidad
desorientada, confundida, sin rumbo a seguir, sin metas, marcando una fisonomía para nuestro país muy pobre, justo en un momento en el que se habla de grandes logros, de crecimiento, de desarrollo y fortalecimiento ante el mundo.

Mejor… volvamos al Tango.- ¿Dónde, como y cuando nace el Tango?, Miguel A. Caminos refiriéndose
al tango, escribió:
Nació en los Corrales Viejos
Allá por el año ochenta
Hijo fue de una milonga
Y un pesao del arrabal
Marca como lugar a Buenos Aires, una fecha 1880 y el “pesao” es el compadre, personaje número uno en la vida del tango.
Ahora bien, como era aquel Bs.As., de entonces y describir al compadre; será el
tema del próximo número.

(Citas de Alfredo Mascia, Tulio Carella), hasta la próxima y un abrazo tanguero.

(Chiche) Ferrari: [email protected]