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Milva, cantora italiana, canta La Cumparsita

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Tango Argentino - Parte 26 - Autoria de La Cumparsita

Alcides Ferrari

El andariego almanaque ha ido anidando “nieves” y recuerdos en las cabezas románticas de otros tiempos. El tiempo aquietó la mirada y los bríos. Algo temblorosas ya, las manos, desfiguran variaciones en el fuelle de la vida que se va ajando lentamente… dejando “piantar” sus notas. La música como el amor es un sentimiento que late muy dentro del corazón y al igual que las flores sus aromas deleitan hasta su último día.

Recordando algunos hombres que forjaron grande al tango, en sus mejores años, con su vida y su alma, y a manera de homenaje a todos aquellos autores, compositores e intérpretes Tangueros, les escribo una tramo central del tango, justo hoy ante el rechazo de la gran mayoría de la juventud por nuestro ritmo ciudadano, conocido en todo el mundo y casi ignorado en Argentina, a tal punto que se lo difunde únicamente ante alguna fecha que el paso del tiempo todavía no ha logrado borrar (Ej.: la muerte de Gardel y a cuenta gotas en los días que se realizan en Bs.As., los mundiales de bailar tango o algún otro hecho aislado y/o fortuito).

Empiezo por los hombres de la “La Cumparsita”, porque concentra la influencia mística del tango. Más allá de su melodía, es una agraciada obra plástica y elástica que puede aprisionar todas las inspiraciones de valor artístico permitiendo el lucimiento de las habilidades de cada ejecutante de orquestas típicas. No recuerdo otro que se pueda equiparar en difusión y por eso “La Cumparsita” es el tango de los tangos , no obstante pudo haber quedado olvidado entre miles. Pero sucedió que los años le fueron dando una distinción, que a paso de tortuga tomó un cuerpo imposible de encasillar e invadió tierras lejanas, con culturas totalmente diferentes y algunas casi desconocidas, digamos de “mundos” distintos a nuestras orillas del Río de la Plata.

La Cumparsita se “disfraza” en cada orquesta, que agregan al pentagrama original un “prólogo” que puede arrancar con versos, o compases clásicos, pomposos, enérgicos, lúgubres, jubilosos y hasta liricos, traveseando con los límites de cada instrumento, para retozar en las variaciones del “fuelle” o del piano, hipnotizando un final en el vibrar de los violines, más todas las posibles notas musicales que están dentro de este tango bajo el paraguas de un compás marcado por el contrabajo. El abominable prejuicio de nacionalidades, justamente en Argentina, país abierto a todos los hombres de la tierra, con iguales derechos de guarecerse en el poncho argentino y donde bajo su calor se forjara un gran pueblo en paz y en libertad, precisamente en nuestra patria que se le rinde culto a lo extranjero, se refugia un resentimiento de malquerencia contra muchas personas de países hermanos de América, como también de otros pueblos del mundo. Y este botarate de razonamiento con una pueril condena nos arrastra a que nos cueste aceptar que es un tango compuesto por un uruguayo, Gerardo Hernán Matos Rodríguez, nacido en Montevideo (28-marzo-1897), que siendo universitario en 1916 , la escribió a priori para una barra de la “Federación Estudiantes de Uruguay”, que integraban una comparsa de carnaval, que desfilaron interpretándola y un inmigrante casi en su dialecto dentro de la jerga hispano-italiana dijo algo como “allí viene La Cumparsita”, generando su nombre. También se ha escrito que tenía poco de tango y casi nada de marcha, por lo cual varios estudiantes le pidieron a Roberto Firpo que él la arreglara para que sea un tango y además debía ser para esa noche ya que un tal Matos Rodríguez la necesitaba. Firpo con la partitura en mano, vio que la primera hoja tenía poco en 2x4 y casi nada la segunda, pero ducho, buscó un piano y agregó unos tramos de dos temas suyos de 1906 “La Gaucha Manuela” y “Curda Completa” (Que no tuvieron ningún éxito) completando la obra, que estrenó esa misma noche en el café la Giralda, de Montevideo, con gran auge.
Luego Firpo viajó a Bs.As., haciéndola escuchar en el bar “Iglesias”, para grabarla posteriormente. Estos hechos todavía hoy, dan lugar a muchas polémicas en cuanto a la autoría. Por su lado R. Firpo, el resto de su vida se lamentó de NO haberlo firmado en conjunto. Y Matos Rodríguez que se llevó todos los aplausos y elogios en calidad de autor, por “cuatro monedas” que quemó en el hipódromo de Maroñas, la entregó a la Casa Breyer, que la archivó, quedando el tango “La Cumparsita” en el olvido. En París por el año 1924, Matos Rodríguez se entera que su obra había sido rebautizada bajo el nombre de “Si Supieras”, ya con letra de Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni (Los versos los cantó el actor uruguayo Juan Ferrari). En “Mujeres y Hombres que hicieron el Tango” el Sr. José Gobello escribió que si bien la letra está firmada por los dos, el uruguayo Horacio Loriente sostenía que Maroni le dijo a José Di Clemente que la letra la había escrito solamente Pascual Contursi y como el sainete pertenecía a los dos, y así quedó para siempre.

Matos Rodríguez (llamado el Becho) regresó a Bs.As., e inició un dilatado juicio por los derechos de autor. Y también compuso “Che papusa oí” (1927) con versos de E. Cadicamo, “La Muchacha del Circo” (1928) y le puso música a los versos de “Mocosita” de V. Soliño. Y en sainete musical con libro de Ivo Pelay hizo “La Cumparsita” en 1932. Carlos Gardel grabó “Mocosita” y “Si Supieras”, pero ambos temas NO se difundieron en su momento, porque Rosita Quiroga tenía reservado ser la única con respeto a la interpretación de los tangos. Cosas, más de las grabadoras que diferencias entre los artistas (Temas que hoy podemos disfrutar en la voz del zorzal criollo). En cuanto al juicio por la autoría de La Cumparsita, recién terminó en octubre de 1948, pero a Matos Rodríguez, ya no le sirvió de nada porque había fallecido el 24 en Abril de 1948, en Montevideo.

Con un abrazo milonguero los saluda Alcides Ferrari

(Chiche) Ferrari: [email protected]