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Artigos sobre tango


Tango argentino - Parte 3: (final del Compadre) - El Compadrito
Alcides Ferrari

Como dije “en el marco de referencia del compadre” surge un fenómeno único, singular, nuevo: El Tango.
En el ámbito orillero de aquel BsAs., ya descrito, había prostíbulos, lugares de baile, lupanares, todos envueltos en humo y alcohol. Y allí nace la “milonga” (En esa época: burdel con baile), el baile era un medio para “sacar programa.” No olvidar la cantidad de hombres solos (inmigrantes y nativos) que habitaban esos lugares.
Tallón dice: “nace entre prostitutas, bailarines, malevos, guapos, canfinfleros, asesinos, ladrones, entregadoras, etc. En ese lugar inculto, donde se mezclaban canciones de la pampa y de Europa, todos pobres (milonga, tanguillo andaluz, zarzuela y sainete español, la habanera llegada de Cuba por los marinos y muchas canciones de Italia) generarían el baile de tango, un híbrido creado por personas híbridas. Al nacer es un baile introvertido, no era para divertirse como la tarantela, la conga o la jota, era un baile donde los bailarines no se ríen ni se divierten. Es la dramatización de la fuerza del hombre, en forma individual con un dejo de tristeza por la situación real en la que vive.
Discépolo dijo “el tango es un pensamiento triste que se baila”. Los músicos se juntaban en el lugar, con pocos conocimientos, sin practicar y tocaban (con guitarra, violín, arpa y flauta, agregando a veces bandurria, armonio portátil, clarinete, mandolín y armónica) improvisando varias melodías que luego los músicos italianos de bandas militares fueron escribiendo sus partituras.
Las “orquestas” se llamaban la del “tano” Vicente, Roque Sacramento, Prudente, Genaro etc.
Tallón cuenta que era de macho beber muchísimo, así el Tango y el alcohol eran uno para entender las penas y desgracias que los rodeaban. En esa atmósfera la gente no permanecía en orden, por el contrario, siempre embriagada y frenética, el mal humor estallaba entre bailarines rivales por algún aire de un “cafishito precoz”, por poseer una prostituta, un mero empellón, pisotón, etc., daba lugar a peleas a cuchillo, botellazos, sillas y copas que volaban en medio del humo y toda esa locura.
Por eso Tallón sentenció “Pensando en la influencia del alcoholismo en esas muchedumbres del pasado, se logra comprender los inverosímiles episodios ocurridos.”

El Compadrito

Entre quienes quisieron ser Compadre, apareció El Compadrito, llamado así, despectivamente por ser inferior en personalidad y proyección, porque no era fácil ser guapo, líder, admirado, respectado y ganador entre las mujeres (Ese lugar orillero dio jerarquías a quienes más mujeres tenían trabajando para él, de allí viene el nombre de “mina” - porque genera dinero -) y El nace haciéndose un gran bailarín, cuidando su cuerpo como medio de seducción, creciendo en su bagaje reo, buena labia y simpático, ubicándose en una posición ventajosa, que le permitió adentrarse en la ciudad y relacionarse con los llamados “niños bien” que modelaron su personalidad con sus costumbres y formas refinadas, manteniendo la diferencia social y de clase. Los “niños bien” buscaban en el intercambio aprender el baile de tango, debido a que en los primeros años del siglo XX el tango se había adueñado de la noche de París y sus mujeres admiraban a los argentinos que bailaban bien, por ese entonces ser argentino en París u otras partes del mundo era sinónimo de bailarín de tango (Acoto por experiencia propia que hasta hoy día se mantiene esa inherencia), y EL les enseñó y aprendió de ellos maneras finas de tratar, de vestir entallando y acortando el saco, sombrero cayendo el ala sobre los ojos, usó zapatos de punta con taco militar, el pavoneo pesado y torcido se hizo ligero y con requiebres, y enriquecido con palabras e historias variadas, su vocabulario fue siendo atrayente y entretenido.
El intercambio se produjo en las “casas de confianza” así llamados los prostíbulos encubiertos a los que asistían personas de la alta sociedad, políticos, funcionarios públicos, y gente de mucho dinero.
Para concluir con El Compadrito, Mascia dijo que era persona de vivir en el conventillo, junto a otros personajes (Carrerito, guardaespaldas, malevos, bailarines, cafishios, etc.), con la visión de no mezclarse y entonces perder su particularidad.
Según Carretero, primero fue llamado “orillero” por el lugar de su origen, luego el “indio con levita” para denostarlo frente al adelanto obtenido después de la conquista del desierto, y para los años 1910 a 1916 o más era el “negro con sombrero de felpa” eso fue una “africanada”, en los años del veinte y el treinta pasó a ser el “el mal educado” u “ordinario” por estar desubicado dentro de la escala social de esa época.
Destaco que su etapa con todos sus cualidades y propiedades, desplegando un abanico de sus características fue entre 1900 y 1920, para estos años el suburbio se modifica, porque se extienden hasta esos lugares nuevas fuentes de trabajo, en Argentina se abre una corriente cultural al mundo, por otra parte baja la prostitución porque la mujer encuentra la alternativa de un trabajo digno y todo esto provoca modificaciones dentro de las estructuras sociales, en las que no tiene ni lugar el criterio, el parecer, ni las posturas de El compadrito y es absorbido por otros grupos sociales. No obstante deja su marca, su huella en la particularidad y carácter del hombre de la ciudad, como ser: - viveza, como vicio, - prejuiciado, - hacer pinta, (vistiendo bien), y fundamentalmente el recelo, la aprensión, y el miedo que a veces llegó a ser pánico: del ridículo y/o pasar por “Gil”, pero esto último originó a su vez como defensas: la rapidez y brillantes mental, despertando un gran talento para la creatividad.

En el próximo número Letras de tangos.

Un abrazo milonguero. Chiche Ferrari

(Chiche) Ferrari: [email protected]